El dormitorio se resuelve en una paleta monocromática y contenida, con el foco puesto en la arquitectura y la luz. Las molduras en las paredes definen una geometría clara y estructurada, mientras que la cama tapizada, de textura marcada, aporta calidez y una dimensión táctil al espacio.
La iluminación en capas realza la profundidad del interior y crea una atmósfera serena e íntima. La decoración se mantiene al mínimo, permitiendo que las proporciones y la calidad de los materiales sean las verdaderas protagonistas.
El baño se integra de forma natural en la концепción global del proyecto. Materiales nobles y tonalidades suaves evocan una experiencia tipo spa, mientras el espejo retroiluminado y el mueble suspendido aportan ligereza visual y amplitud.